Con Momi de Cádiz y Adriano Lozano. Dos magníficos artistas gaditanos que nos obsequiaron con su arte la pasada noche en el Restaurante La Algaida, en el Río San Pedro (Cádiz, Puerto Real).
Nuestro compañero Daniel Villalonga acaba de publicar su Proyecto Fin de Carrera (ETSAM, 2011) en la web http://pfccommons.org/, donde se alojan muchos proyectos que buscan una vida más allá del cajón o del archivador de algún departamento de Escuela de Arquitectura.
Podéis consultarlo en la web http://pfccommons.org/educat/plaza-y-centro-musical-en-cuatro-caminos-madrid/, con mucho material multimedia.
El proyecto consiste en un centro musical que cubre las necesidades de artistas y vecinXs, integrando la plaza en el barrio y dinamizando la creación artística y la participación de lXs vecinXs.
Escribo este post (alejado de la temática habitual del blog) con el mero interés de llamar la atención a los responsables políticos (y vecinales) de la situación de deterioro en la que se encuentra la barriada del Marquesado (Puerto Real - Cádiz). No es la primera vez que denunciamos la ausencia de un plan de recogida selectiva de residuos, ni el estado de los contenedores, así como su escasez.
Sin embargo, más allá de denunciar las deficiencias estructurales, lo que pretendo con este post es llamar a la conciencia ambiental de los vecinos y solicitarles que depositen los residuos dentro de los contenedores, puesto que el espectáculo es bochornoso, además de suponer un grave riesgo para la salud pública y provocar la existencia de accidentes que normalmente acaban con la muerte de muchos animales que acuden a este lugar para comer residuos orgánicos de las bolsas que no se depositan en el interior de los contenedores. Los contenedores están totalmente vacíos en algún caso, mientras la basura se encuentra esparcida por los alrededores, como una broma de muy mal gusto.
Demando el diseño y ejecución de una campaña de concienciación entre lxs vecinxs de la barriada, para que estas situaciones no se repitan.
Si crees que un par de folios no hacen justicia a tus capacidades para afrontar una oferta laboral ya tienes la herramienta que te facilitará poder realizar una presentación a tu posible empleador sin necesidad de concertar una cita: el CV en realidad aumentada.
Utilizando FLARtoolkit, port de ARToolkit para Flash desarrollado por Saqoosha y Papervision, herramienta OpenSource para hacer video en ActionScript o tienes muy fácil.
Recomendación musical de la más exquisita procedencia. No dudes en descargártelo, copiarlo, samplearlo y re-editarlo las veces que quieras, seguro que la F.R.A.C. (Fundación de raperos atípicos de Cádiz) te lo agradecerá.
Ahí va el vídeo de "Odio eterno al fútbol moderno", no tiene desperdicio!!
Hacía un frío de mil demonios. Octubre apuraba ya sus últimos rayos de terraza, ensayando a aquellas horas el manto de luz sobre los adoquines. Todavía no estaba helado el camino que, desde la fábrica de armas e incluso desde la sierra de Huetor, me traía balanceándome, dormitando, sobre la moto. Mis manos estaban dormidas desde la mañana anterior: sin duda la situación se estaba haciendo ya insostenible para mi salud.
A estas horas no cruzaban los críos la carretera en las Peñuelas. Menos mal. No podría frenar ya. Una cuesta, otra más empinada aún. Pasé frente al instituto cerrado, sin albarabía. No helaba. Menos mal. Semáforos, otra cuesta, más semáforos. Aparqué junto a la sucursal. Lo bueno de la oficina de Pajaritos es que la moto estaba siempre vigilada.
Saludé y recibí al menos veinte saludos antes de quitarme la cazadora, los guantes y el casco. Todas estaban ya allí. Malhumoradas, sonrientes, todas de azul y amarillo. Empujé la jaula hacia un rincón y me abrí un hueco frente a los casilleros, frente al distrito 14. Alberto había vuelto ya. Me miraba de reojo mientras estiraba los brazos hacia los casilleros de su mesa. Cabrón. Seguramente no se levantaría ya, esperando a recibir los sobres de su zona de reparto clasificados, con medio correo embarriado. Estos eran los que luego se quejaban de que venía mucho trabajo, cuando ni siquiera un día flojo parecían tener sangre en las venas. Claro. Ellos eran funcionarios.
Durante media hora empujé insistentemente cientos y cientos de folletos, revistas, paquetes y algún sobre de tamaño suficiente como para haber terminado en las cajas grandes. Venga, y venga, y venga. Ya casi nunca cantaba una dirección, en parte porque me las había aprendido, sí... pero también porque me resultaba indiferente que Doctor Fedriani fuese de José Luis o de Estrella. Mis manos seguían dormidas, los dedos insensibles me ardían y parecían querer expandirse más allá de la epidermis. Terminé de tirar "general" y recogí dos cajas de correo chico, que algún buen compañero me había dejado junto a la pierna derecha.
Cuando llegué a mi mesa la vi.
...
No recuerdo bien si fue antes o después de entrar en el bar de la gramola. Creo que quizá veníamos de la facultad. A lo mejor con Rodrigo. No lo recuerdo. Subimos dos o tres plantas y timbramos. Dentro sonaba la música y me pareció reconocer la voz de los manueles. Sobre la mesa, llena de harina, un chico de gafas de pasta negras se empeñaba en estirar una masa blanquecina, rota y deshilachada. Hola. Hola. Hola. Qué tal. Todo estaba sucísimo, eso sí lo recuerdo perfectamente.
Qué!, tío! Te quedarás en Santiago hoy? No sé. Creo que no. Todavía hay un tren a las ocho y cuarto. Cuánto tardo hasta la estación? Diez minutos.
Un manuel rebuscaba en una especie de libro, repleto de cedés, sin carátula la mayor parte. Todos eran originales. Qué es? Tu famosa colección de música moderna? Me reí, y manuel respondió muy serio, como él hacía cuando hablaba de las cosas importantes: Claro. Quieres echarle un ojo?
Me senté en uno de los sofás, encima de alguna camiseta, y empecé a hojear aquel libro pesadísimo. Pop, pop y más pop. Me sonaban aquellos nombres de las conversaciones que alguna vez había presenciado entre Manuel y Fernando, y Paula también. Spiritualized, Mogwai, Tortoise... a mí me sonaban a chino. Mira!, interrumpió Manuel de repente, a lo mejor te gusta esto. Sacó con el pulgar y el índice un cedé del libraco y lo introdujo en un radiocassette azul, con un reproductor de cedé en la parte superior. Apretó el botón de eject sin haber parado la reproducción y la tapa saltó, mostrando un disco girando todavía, zumbando mientras daba ligeros saltitos. Lo retiró con la otra mano e insertó el cedé que tenía entre los dedos con una precisión pasmosa. Cerró la tapa y pulsó el botón de play.
Allí estaban todos ya.
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No me lo podía creer. Ja! Recuerdo la vez que encontré un paquetito para Balseiro. Aquello había sido grande. Casualidad total. Pero bueno, al final, ni siquiera lo pude saludar. Creo que escribí una notita en la parte inferior del paquete, no sé. No lo recuerdo. Pero esto era distinto.
Sociedad general de autores. La SGAE. Bueno, en fin. Qué más daba! Tenía un sobre inmenso encima de la mesa, sobre dos cajas de sobres apretados. En letras manuscritas se podía leer: Enrique Morente.
...
Todos cambiaron de repente su actitud. Como si en aquella habitación hubiera entrado alguien realmente importante. El que líaba un porro comenzó a atusar el papel cuidadosamente, preocupado ahora por el detalle que hace apenas un segundo no significaba nada. El que fregaba los restos de lentejas y mondas de tomate cerró el grifo, temiendo molestar ahora, cuando antes ni siquiera los gritos de las conversaciones le daban a entender que aquello que tan voluntariosamente hacía estaba fuera de lugar, o de tiempo. Manuel sonreía, levantándose hacia el interruptor de la luz. Apagó el fluorescente de la cocina y también la lámpara de la mesita junto a la ventana. Ya sonaba el disco. Parecía una marcha militar. De fondo sonaba una guitarra distorsionada. Era una distorsión artificial, de pedal barato. Nada que ver que las válvulas del Marshall de Manuel. Encima de la mesa estaba el cuardernillo del cedé. Lo cogí, y todos siguieron mis manos, como esperando el asombro, el romper de la voz, los coros que no haría, por supuesto.
Omega. Lagartija Nick. Morente. Lorca.
No pude compartir la ceremoniosidad del momento con ellos. Pero supe que algo importante acababa de suceder.
Escuchamos otro tema más, que yo ya conocía. Lo tenía en una cinta marrón que Rodrigo se había dejado voluntariamente en mi coche. Tierra y luna. Leonard Cohen, Mina, Bregovic. Era un tango que ya dominaba, es decir, mi torpeza ya podía acompañar el compás de la canción sin que las palmas molestaran. Me gustaba dar palmas. Aquel día di palmas también. Daba palmas mejor que ninguno. Claro. Yo era medio gitano. Eso se nota.
...
Aparqué la vespa en la plaza. Había cartas para el cinco, el doce y el ocho. Timbré en el ocho, y corrí hacia la parte baja de la plaza, para introducir el correo del cinco bajo la puerta. La señora Angustias asomó a tras la puerta del número ocho. Hola. Cuchi el correo! Qué me traaae. Nada del otro mundo Angustias, dos certificados de la Junta. Las cartas de amor no las he escrito todavía. Pero estese tranquila, mujer, que necesito tiempo. Porque usted quiere algo bien bonito, no? No le valdrá a usted cualquier cosa? No? Ella sonreía y tomaba el recibo rosáceo entre sus manos, cogiendo el bolígrafo con torpeza. Tenía las manos secas y arrugadas, y frías.
Con un movimiento repetido miles de veces hice resbalar las gomas hacia la muñeca y tomé el atado de cartas con la mano derecha. Subí el carril de San Miguel repasando los primeros sobres, contando en voz baja los pares, hasta el 8. Creo que no había ni 10 ni 12. Debí haber subido con la moto, había más cuesta de la que yo pensaba. Pero la moto liaba un escándalo... y aquello no era como para dar la nota. Caminar era más elegante. Avanzaba a zancadas, observándome las botas, ennegrecidas. Caminé un par de minutos por el empedrado hasta la puerta marrón y timbré. Esperé un rato. Un poco más arriba estaba el cartel que decía "Cerro de palomares". A esta hora todavía no habría nadie, aunque bueno, ahora que habían hecho las escaleras a lo mejor ya había "tráfico" sacromontino. Timbré otra vez. Nada. Timbré de nuevo, y justo al separar el dedo del timbre comencé a oir el crujido de una puerta al otro lado del patio. Supe que había un patio porque el crujido retumbó, como un timbal destensado. La puerta era bastante alta, no había manera de ver nada. Alguien empezó a manipular la cerradura al otro lado y la puerta se abrió hacia dentro.
...
Y tu armadura se convierta en encaje.
...
Tenía la voz tomada. Carraspeo varias veces antes de decir una palabra. Es para usted Don Enrique, le dije. Todavía no sé por qué. No solía yo llamar a la gente de Don. No sé por qué lo hice. Supongo que me impresionó aquél hombre adormilado, con un batín cruzado y las zapatillas. Olía a cama. Me pareció un poco impúdico acercarme tanto cuando tomó el sobre. Firmó sobre la pegatina y me devolvió el bolígrafo. Yo tardé todavía un poco en arrancar la pegatina del sobre. La pellizqué por detrás, como me había enseñado mi amigo Patiño. Si la pellizcabas por delante se rompía, y, bueno, no quería romper un autógrafo Morente!
Algo más?
No sé por qué no hablé en ese momento. Podría haberle contado aquella tarde en un piso de la Ronda de Nelle, podía haberle hablado también del licor café, o mejor aún, haberle traído una botella. No dije nada. Ni le conté que el francés también me había acompañado alguna madrugada en la peña del Niño. El Niño de las Almendras. A mí me gustaba mucho cantar la de los pícaros tartaneros. Le hacía gracia al Toti. Podía haberle hablado de la piazza del Gesú, o de San Doménico. De la birra Peroni, de los cornetti de nutella y de las noches en el Cavone con Jaime y su grandilocuente acento sevillano-napolitano.
Podía haberle dicho tantas cosas. Pero nada. Ni una palabra. El terminó cerrando la puerta, aunque yo seguía allí de pie. No es que me diera con la puerta en las narices. Yo lo sé. Quizá no le importó que me quedara allí de pie, pero claro, él tendría cosas que hacer, y yo no le decía nada ya.
Algo más? Mucho más, Enrique. Mucho más.
Es un hecho que los dispositivos que nos rodean y con los que interactuamos diariamente: vehículos, teléfonos, electrodomésticos... están cada vez más "conectados a la red". Desde el GPS que permite recibir en tiempo real información sobre el tráfico hasta el más utópico (aunque tecnológicamente viable) refrigerador que realiza los pedidos en la tienda on-line automáticamente, se trata de un movimiento firme en la construcción de un "mundo conectado".
Pero no solamente los dispositivos están conectados, sino que nosotros, los individuos que los utilizamos, mediante las distintas aplicaciones móviles conectadas a las redes sociales (Facebook, Foursquare, el propio Twitter, Scvngr...) terminamos conectados a la red, publicitando nuestros intereses, nuestras relaciones e incluso nuestra ubicación.
Los intereses hacia esta conexión universal están obviamente dirigidos por quien gobierna e inventa el mercado global, el capitalismo, que de esta manera garantiza sus flujos a unas velocidades mucho mayores. Sin embargo también cabe dentro de este fenómeno universal (al igual que sucede con la Internet, o al menos queremos creer) espacio para el activismo y la acción global soberana, no dirigida por las altas esferas del poder, aunque evidentemente subordinada a sus condiciones materiales (redes, hardware...). El empoderamiento de la muchedumbre, la voz de las masas, resuena también en las plataformas de comunicación transversales y universales (Twitter, redes sociales de microfinanciación como Kickstarter o proyectos como Amazee) y en algunos proyectos locales que, utilizando herramientas globales, consiguen precipitarse hacia el universal...
Hoy quisiera revisar dos proyectos muy vinculados a este fenómeno:
Pachube es una plataforma global que nos permite conectar distintos objetos a la red, desde sensores a datos de consumo energético a información medioambiental. Esta información se puede compartir con el objeto de construir redes globales de información local vinculada a objetos, esto es: la internet de las cosas.
Se trata de una herramienta de especial interés para urbanistas, expertos en medioambiente, sociólogos, o en general cualquier persona o colectivo interesados en investigar el entorno.
Existen ya un buen número de aplicaciones construidas tomando la API de Pachube: http://apps.pachube.com/
Aplicación de reciente aparición que provee de una API pública para conectar con distintas fuentes de información geolocalizada. Su función "Places" es una gran base de datos de POIs (puntos de interés) que tendrá que competir fieramente con FacebookPlaces (todavía no disponible en nuestro país) o Google Places.
A produción cultural está a ser clave na mudanza cara o CAPITALISMO COGNITIVO. Interésanos estudar cómo se está transformando o ámbito da produción cultural, qué novos actores ntran en xogo, qué novas formas de productividade se orixinan... As licencias abertas, a proliferación de recursos (tecnolóxicos moitas veces), a noción de comunidade de traballo, o papel das subxectividades, etc. definen un novo escenario no que se verán sumerxidas as próximas xeracións. Escenario emerxente mais tamén inestábel e precario. Todo isto obríganos a observar, analizar e reformular continuamente as nosas condicións e relacións.
Destacamos a intervención de Man Hauser co seu proxecto O teatro resoante, proxecto de innovación pedagóxica. Velaquí tedes un trailer do montaxe do primeira parte "A caverna de Platón":
misturamos en directo imaxes-fragmentos da Historia do cinema e producimos discurso (en off) sobre as mesmas. En sala escura. Na procura das resonancias que nos fagan ver con perspectiva o acontecemento da pantalla. Tamén analizamos as imaxes, o seu réxime e os seus signos, o seu con-texto creativo, seguindo sobre todo os textos de Imaxe-movemento e Imaxe-tempo de Gilles Deleuze. Outras influencias clave: Artaud, Godard, os propios cineastas cos que traballamos e comentamos. Expoñemos basicamente en torno a dúas temáticas: O específico do cinema e A crise da imaxe-acción. O taller termina abrindo un coloquio entre os asistentes cun espazo de edición e consulta web taller sobre cinema media-wiki cos enlaces dos fragmentos proxectados e moitos outros a disposición e comentados. Máis información detallada acerca dos contidos aquí (dossier de contidos). Por teatro resoante.
Hoy presentamos en EBE 10 BOar, nuetro proyecto de realidad aumetada con Layar.
B_cultura participará mostrando sus capas de realidad aumentada dentro de la plataforma Layar. Además hemos creado una capa de realidad aumentada para todos aquellos que asistan a EBE 10. Podéis consultarla en http://m.layar.com/open/ebe.
Sevilla tiene algo especial... será la capa de realidad aumentada??
Hoy ha llegado a mis manos el trabajo de un músico marroquí afincado en Granada, Romeo and Murder. Hip, hop, ritmos africanos, funk... buena mezcla.
Muy recomendable! Esos programadores, nueva sangre!
Ya podeis ver el video de presentación para el Alamedeando Aumentado diseñado y producido por B_cultura y OUIEA crea. El el video hemos utilizado también el material promocional de Layar, navegador de realidad aumentada utilizado para el desarrollo de la herramienta Alamedeando Aumentado, que permite a los participantes en el Encuentro Cultural Alamedeando 2010 conocer en tiempo real todos los detalles de la programación, así como los distintos espacios colaboradores.